Bergen, 01 junio 2007

¡Me lo han dado!

Se me ha ocurrido utilizar mi programa (PFC Quick) hoy, para ver si había nuevos proyectos de fin de carrera adjudicados. Un esperanzador mensaje aparecía en mi pantalla:

gon@gon-linux:~/perl/pfcquick$ perl pfcquick_0.1beta.pl
Bienvenido a PFC Quick v0.1beta

Aguarda un momento por favor...
Espera mientras se actualiza PFC Quick
Esto puede tardar unos segundos, dependiendo de la velocidad de tu conexión

El nuevo archivo de PFC en Biología se ha bajado correctamente
EXISTE UNA ACTUALIZACIÓN
Visita http://www.uam.es/centros/ciencias/estucien/proyectosfindecarrera.htm para bajarte el documento

PFC Quick v0.1beta (c) 2007 thebergencalling corporation


Al echar un vistazo al archivo de la UAM, he descubierto que me han dado el proyecto que pedí. El único proyecto que solicité.

"Estudio de los mecanismos de evolución estructural en proteínas"
Ramírez Ortiz, Ángel, Unidad de Bioinformática


Ha sido una gran noticia, después de una larga e intensa noche.

Etiquetas: , ,



Bergen, 30 mayo 2007

Crazy days, crazy ideas

Se van acabando los exámenes y con ellos se escapa la cordura. Por eso me he puesto a programar en Perl, ese maravilloso lenguaje de scripting. Mi primer resultado con éxito se llama PFC Quick, pero por ahora sólo está disponible la versión 0.1beta.
Si sabéis cómo compilar, en la página oficial podéis descargaros el código fuente y compilarlo para Windows. Lo haré yo próximamente para que estén disponibles los binarios y sea todo más facil, más Bill Gates.

Si, por el contrario, utilizáis Linux, podéis ejecutarlo sin compilar. Las instrucciones están en la página.

No os cuento para qué es el programa, que para eso me he preocupado en crear un shit-io web.

Etiquetas: ,



Bergen, 09 mayo 2007

En vanlig dag (un día cualquiera)


Por la nublada ranura de tus ojos entra luz. Sí, es por la mañana. Un escalofrío activa los músculos que durante 7 horas habían permanecido completamente relajados: alargas el brazo y alcanzas con un esfuerzo sobre humano el pequeño despertador rojo. En realidad, sabías que era tarde, pero la esperanza nunca se pierde. Deberías estar en el laboratorio desde hace ya media hora; y hoy es importante, fundamental que empieces pronto.

Como un disparo, abandonas la cama en calzoncillos y te pones la ropa aún sudada que habías dejado tirada en la habitación la noche anterior. No encuentras las gafas, pero ahora lo importante es hacer la mochila, incluir en ella todo lo que vas a necesitar en las próximas 12 horas: las dos patatas hervidas, el tubo de mayonesa, la latita de setas en conserva y un par de rebanadas de pan. No hay tiempo para el café ni para las tostadas, las gafas tienen preferencia. Maldita sea, es tardísimo.

Todos tus compañeros de piso duermen. Necesitas un medio de transporte, sabes que no puedes permitirte media hora de trayecto a pie. Piensa, piensa, piensa. Mientras tanto maldices la paradoja de la búsqueda de unas gafas: sin ellas no las ves, así que no las puedes encontrar. La mochila parece estar lista. Repasas mentalmente lo más rápido posible las mil y una cosas que tienes que llevar encima. La cartera, el movil, los apuntes para estudiar durante las PCRs, el libro de ecología del invierno, el mp3, las llaves de casa, la llave magnética del laboratorio (que todavía no has añadido al llavero), los bolis... Mierda, las gafas estaban en la mochila.

Tras 5 minutos pensando si te tienes que llevar el portátil o no, recuerdas que da igual siempre, porque si lo llevas no lo usas y si lo dejas en casa lo necesitas en algún momento. Abres la puerta y te paras a pensar otros 5 minutos si realmente llevas todo encima. Bajas los tres pisos por las escaleras y es entonces cuando la ves. La bici roja de tu compañera de piso con su candado de combinación numérica que, por supuesto, comoces.

Tras el "robo" de la bici, te diriges a toda velocidad al laboratorio, arriesgando la vida en cada cruce (siempre recuerdas demasiado tarde que el freno de atrás no funciona). Aparcas la bici y subes al labo, sintiéndote un monstruo al verte en el espejo del ascensor. Intentas arreglar el tema de las legañas ahí mismo y, como siempre, la puerta del ascensor se abre y algún desconocido te sorprende en tan íntima actividad. Tomas el camino más largo y miras el reloj. Ayer lo hiciste peor, vas mejorando.

Etiquetas: , ,



Bergen, 15 febrero 2007

Eppendorfs naranjas y demás parafernalia


He llegado a casa esta noche y mis compañeras de piso estaban viendo CSI Miami. En una de las escenas de laboratorio, a parte de los Eppendorfs naranjas semitransparentes que tanto juego dan en la serie, he visto la centrifugadora de mesa que uso en el labo (Minispin Eppendorf) y, por supuesto, lo he comentado con ellas.

Una de ellas me ha preguntado si eso es lo que hago en el boratorio, refiriéndose al tema policíaco y tal. Quizás la gente que no estudia biología o no tiene contacto con ella piensa que todas las investigaciones tienen propósitos policíacos o, por lo menos, sanitarios. Investigación médica, biomedicina y tal. Me he puesto a pensar en qué responderle, y no he sabido muy bien qué decirle. Sinceramente, lo que más miedo me da de trabajar en un laboratorio es caer en la monotonía de las pipetas, alienarme completamente de lo bonito de la ciencia; cuando los procedimientos se convierten en el porqué y los objetivos se diluyen en una dimensión desconocida. Pipetear por pipetear.

Supongo que para no volverse loco y caer en tan tremenda desdicha, no hay que alejarse nunca de aquél que dirije el proyecto, ya sea alguien que merodea por el labo con un bigote amarillo y blanco o tú mismo. Y creo que no es facil. Muchas veces él mismo está lejos de preguntarse el por qué empezó a estudiar.

¿Por qué estoy trabajando para resolver una estructura de una proteína? ¿Tiene algún objetivo médico? No lo creo. La doctoranda que lleva el proyecto junto a mi profesor lo tiene bastante claro: tiene que publicar uno o dos papers. Ese es su porqué, no creo que sus objetivos pasen por salvar vidas o cambiar el mundo. Me da un poco de miedo el acercarme tanto a las cosas pequeñas que al final se me olvide que las observamos para entender cómo funcionan las cosas grandes y, a fin de cuentas, cómo funcionamos nosotros.

Etiquetas: , ,



Bergen, 01 febrero 2007

Mañana me dan la llave


Últimamente todo tiene que ver con las llaves. Ya tengo las de mi nuevo piso desde hace un par de semanas, a pesar de que sólo me he mudado parcialmente, y mañana me dan LA LLAVE. Esa llave que abre las puertas del HIB, el High-Technology Center de Bergen a cualquier hora del día y de la noche. Acceso a los laboratorios. Allí estoy metido hasta el cuello en un proyecto de proteómica. Por ahora me ahogo con la cantidad de cosas que tengo que hacer en un laboratorio de un tamaño que se me hace completamente incomprensible. Floto entre pipetas, purificadores de proteínas, centrifugadoras y Eppendorfs. Tengo mi propia silla, mi papel de filtro y mis pipetas automáticas. Sí, un juego de micropipetas PARA MÍ. Neveras rebosantes de medios de cultivo, compuestos tóxicos y demás. El director del proyecto está entusiasmado conmigo, por eso de que soy español, supongo, porque aún no he empezado a pipetear.
Estamos trabajando sobre la estructura de RACK1, una proteína al parecer muy similar a la subunidad beta de las proteínas heterotriméricas G. He estado echando un vistazo a la estructura tridimensional de la Gbeta con RasMol (imagen de arriba) y hoy en cuanto tenga un hueco (quizás antes del curso de noruego que empieza en menos de tres cuartos de hora) jugaré con el modelo de homología que han preparado en el labo. Se han basado en la Gbeta, por supuesto, y hay algunas cosas que (hasta para mí) saltan a la vista que no pueden ser.
En todo caso, lo que voy a tener que hacer está a medio camino entre la bioinformática, para los modelos de homología, y la molecular clásica de labo: en un par de semanas empezaré a preparar los plásmidos para purificar RACK1 con unas mutaciones localizadas. Básicamente vamos a estudiar en qué lugares la estructura de RACK1 es más vulnerable. En principio, me quedo hasta el 31 de julio en el labo, aunque muchas cosas pueden pasar.

Etiquetas: , ,



Bergen, 06 diciembre 2006

Actualización de mi vida (lluvia, salmón ahumado y bioinformática)


No he publicado desde hace bastante y nadie me ha echado en falta, cosa que me alegra. He decidido actualizar el estado de mi vida para público conocimiento, consciente de la poca repercusión que esto pueda tener. Creo que precisamente eso es lo que menos me importa ahora.

Antes de que la crisis en la que me hallo sumido últimamente me sobreviniera, era más o menos feliz. Asimilado mi suspenso, me proponía intentar enmendarlo con un poco de estudio en los 25 créditos ECTS restantes. Y por eso me puse a la obra con el primer examen. Las cosas iban bien, la verdad. Sin ir más lejos, una noche en la que todo parecía normal, decidimos coger un coche que un amigo había alquilado para ir a pescar a Sotra. Rondarían las 11 de la noche. Y allí estuvimos con la caña en mano lanzando cucharillas al agua como si en ello nos fuese la vida. Fueron unas tres horas de pesca, en la que en ningún momento dejamos de sacar peces del agua, todos ellos de un tamaño considerable -aunque devolvimos al fiordo una gran cantidad de ellos-. Volvimos a casa con muchos kilos de peces y una sonrisa en la cara -y con frío, sí-.

Mi crisis existencial, sin embargo, ya había dado comienzo unos días antes. Las clases de Bioinformática sirvieron de gran ayuda para que creciera en mi interior una extraña sensación de desprecio hacia mí mismo -o algo así-. Quizás no tanto hacia mi persona as such como hacia mis últimos años de existencia, que poco a poco se tornaban como una mancha en lo estrictamente académico. El hecho de que mi expediente no sea una maravilla no es algo nuevo, siempre he sido consciente de moverme en torno a un expediente medio de un estudiante de biología: notable. Pero ahora que voy poco a poco acercándome al término de mis estudios y empieza a discernirse la línea que separa al estudiante del becario o del trabajador, va tomando una dimensión diferente. Y tanto.

He mencionado las clases de Bioinformática porque me he enamorado de la asignatura. Algunas de las prácticas eran constantes "Oh my Godness", "Halaaaaa", "Miraaaaa", "Increíble, increíble..." acompañados de ojos muy abiertos y cara de bioinformático dummy. ¡No! No fue sólo descubrir el Rasmol, no. Son las bases de datos, los algoritmos jodidamente bien pensados, el esqueleto matemático que subyace. Sí, puede que sea esa añoranza de mi espíritu matemático, ese estúpido cariño por la estadística. Salí de una de las prácticas convencido de que tenía que pasarme a Bioquímica. Supone perder un año, lo sé, pero quizás es lo que necesito.

Bueno, lo que para algunos es un simple cambio de ruta, para mí es un viraje de 180 grados. A la crisis expedientil se le puede sumar la crisis vocacional y, por qué no, el agobio de los exámenes, que empiezan el lunes que viene. Hace dos meses que no deja de llover aquí en Bergen y no he visto el sol desde entonces. El comprar dos kilos y medio de salmón por 16 euros ayuda, pero no me soluciona la vida (sólo la cena).

Quizás por último, para hacermelo todo un poco más complicado, he cancelado el contrato en mi residencia, para poder irme en febrero a vivir a la ciudad (más caro y menos gente). Todos me preguntan por qué, y yo la verdad es que no sé que responderles exactamente. Estoy un poco harto de vivir en la república independiente de Fantoft. Esto no es Noruega, sólo somos erasmus y estudiantes extranjeros de intercambio. Sí, suena de fábula, pero llevo así ya 5 meses. Creo que toca cambiar un poco, por agobiante y estresante que pueda llegar a ser.

Como el agobio de los exámenes es directamente proporcional a las fiestas disponibles, el lunes salimos a cenar a una casa de la ciudad, con comida noruega y compañía diferente. De ahí nos movimos al Kvarteret, un pub con tres salas de conciertos. De lo más apañado que hay por aquí. Resulta que los lunes hay Jam Session, con lo que cualquiera que le eche un par puede subirse al escenario a tocar con gente desconocida. Así que ahí estaba yo, detrás de la batería acompañando a un guitarrista y un bajista improvisados en un escenario increíble. Poco más tarde se añadía un amigo a cantar en otra intervención, aunque esa vez cogí la guitarra acústica. Divertido y relajante. Cambio salir los jueves por los lunes, eso está más que decidido.

A propósito, casi, casi, Feliz Navidad. Que os zurzan.

Etiquetas: ,



Bergen, 18 noviembre 2006

Los estadistas no pagan el tren

Cada uno lleva la época de exámenes como puede. Este año, la mía ha empezado muy pronto, por eso del sistema educativo noruego. Como siempre, no voy a estudiar en Navidades, pero esta vez no me meteré en la cama sabiendo que tenía que haberlo hecho. Así que, básicamente, me he puesto a la labor y he comenzado mi sentada intensiva en la biblioteca de Ciencas: a pesar de que la biblioteca ha cambiado, no lo han hecho mis métodos primitivos y contraproducentes.

Admiro a esa gente que consigue cumplir el famoso propósito de "este año voy a llevar las clases al día". Yo no soy capaz, lo siento. Es más, necesito obsesionarme y agobiarme hasta extremos alarmantes para dar lo más de mí. Por eso he empezado a hacer mi primer exámen de manera obsesiva: Ordination and Gradient Analysis.

Es lo que aquí llaman take-home exam, es decir, un examen que tengo que hacer en mi casa y por mi cuenta. Diez preguntas que tengo que responder en menos de una carilla cada una. Suena de lujo: tengo hasta el 15 de diciembre para enviar mis respuestas. Sin embargo, lo que han conseguido es que me obsesione con la estadística (malo, malo, malo). De media, necesito 3 horas y media por pregunta, de manera que hago 2 preguntas al día. Llevo 3 días, lo que suma un total de 6 preguntas contestadas. El estar delante del portátil durante 7 horas al día escribiendo en inglés sobre análisis de multivariables me está volviendo loco: creo que me estoy acostumbrando a la Times New Roman. No sé, quizás incluso me guste...

Hay algo peor, lo confieso. En la última transparencia del curso, hay una breve historia a modo de conclusión: sí, mi profe era un friki. Dice así:

There was once a group of statisticians and a group of qualitative researchers riding together on a train to joint meetings. All of the qualitative researchers had tickets, but the statisticians only had one ticket between them. Inquisititive by nature the qualitative researchers asked the statisticians how they were going to get away with such a small sample of tickets when the conductor came through. The statisticians said,

"Easy. We have methods for dealing with that".

Later when the conductor came to punch the tickets, all the statisticians slipped quietly into the bathroom. When the conductor knocked on the door, the head statistician slipped their one ticket under the door thoroughly fooling the layman conductor.

After the joint meetings were over, the statisticians and the qualitative researchers again found themselves on the same train. Always quick to catch on, the qualitative researchers had purchased one ticket between them. The statisticians (always on the cutting edge) had purchased NO tickets for the trip home.

Confused the qualitative researchers asked the statisticians "We understand how your methods worked when you had one ticket, but how can you possibly get away with no tickets?"
"Easy", replied the statisticians smugly, "we have different methods for dealing with that situation".

Later when the conductor was in the next car, all of the qualitative researchers trotted off to the bathroom with their one ticket and all the statisticians packed into the other bathroom. Shortly, the head statistician crept over to where the qualitative researchers were hiding and knocked authoritatively on the door. As they had been instructed, the qualitative researchers slipped their one and only ticket under the door. The head statistician took the qualitative researchers’ one ticket and returned triumphantly to the statisticians group. Of course, the qualitative researchers were subsequently discovered and publicly humiliated.

MORAL OF THE STORY: Do not use statistical methods unless you understand the principles behind them.


Me parece graciosa.

Estoy muy confundido. ¿A alguien le pasa que no puede escribir en Word si no justifica el texto? Cuando el texto está sin justificar me pongo enfermo. Ayer me descubrí en el ascensor de mi residencia dándole vueltas a una de mis respuestas, que me parecía que no estaba del todo completa. Aún no he tenido pesadillas con las ordenaciones. Me quedan sólo cuatro preguntas. Debo ser fuerte. Cuatro preguntas son 14 horas, ¿será suficiente para que definitivamente mi portátil se convierta en mis letillas?

Etiquetas: ,



Bergen, 10 noviembre 2006

F, empezamos bien...


La sensación de bienestar que me estaba produciendo el saber que hoy viernes era el frúltimo día de mi curso Ordination and Gradient Analysis se ha visto truncada bruscamanete por la decepción que supone suspender un examen. Sí, he suspendido un final. Supongo que era algo que tarde o temprano tenía que suceder. No estoy tan traumatizado como esperaba, aunque debo reconocer que no es un buen comienzo...
F, como Bart Simpson. F de fail de fracasado de fatal y de feak. Es pertinente dar una explicación más o menos adecuada de lo que ha sucedido.

Alpine ecology es una asignatura de 5 créditos de la que ya comenté algunas cosas mientras llevaba a cabo el curso. Durante una semana (domingo, lunes, martes, miércoles y jueves) nos encerramos en una maravillosa instalación en medio de la tundra noruega (hicimos un montón de fotos). Allí nos dieron unas clases y llevamos a cabo una serie de excursiones al campo. Las clases, en su gran mayoría, carecían de interés alguno para mí, tanto por la temática en sí como por la resaca de las mañanas. Ambas excusas compartidas por la gran mayoría de mis compañeros. Sin embargo, debo reconocer que las excursiones eran una auténtica pasada. Tanto paisaje como compañía eran envidiables: pasé allí una semana de puta madre.
Hace una semana y media tuve el examen de dicho curso. El examen consistía en contestar dos preguntas oralmente frente a los dos profesores con los que habíamos estado en Finse. Para ello, se suponía que teníamos que haber estudiado las transparencias de las clases y más de doscientas páginas de papers sobre ecología alpina que, la verdad, no tenían muchas veces nada que ver con las clases. Me hice mis clásicos esquemas de los papers y de las transparencias, que de algún modo atestiguan que no me toqué la polla. Desgraciadamente, el ser el primer agraciado en tener el examen no me ayudó. Si hubiera sabido exactamente qué se pretendía de mí, creo firmemente que hubiera podido aprobar estudiando mucho menos. Sin embargo, desconocía que de las 21 preguntas que habían colgado en la página web del curso iban a elegir dos de ellas. No es costumbre en España poner las preguntas de un examen antes de que éste sobrevenga. Así que, respaldado por mi lógica de estudiante español, me las tomé como "preguntas tipo", es decir, ideas sobre qué tipo de preguntas podían caerte.
Así que me presenté allí y me dieron 30 minutos para preparar unos esquemas de dos preguntas entre esas 21. Por supuesto, encerrado en una habitación y sin mis apuntes/esquemas. La primera pregunta era sobre el zorro ártico y su manía de escapar de los hábitats en los que hay zorro rojo. Vale, sabía qué me preguntaban y tenía una idea de qué se suponía que tenía que decir. Segunda pregunta: la bluethroat y no se qué demonios del plumaje. Me cagué en la puta. Doscientas páginas de papers y me preguntan sobre un pájaro (no sé si he dicho que los odio) que aparece sólo en un paper chiquitito (probablemente también insulso y fútil) y que, por supuesto NO ME HABÍA LEÍDO. Debí haber seguido los consejos de mis compañeros, que me habían dicho que no era necesario leerse los papers enteros, sólo el Abstract. Pero con mi manía de leer, había leído prácticamente todos por completo, pero me había dejado por el camino dos papers: uno sobre no me acuerdo qué y el de la bluethroat, de los que no me había leído ni siquiera el abstract.
Así que, al margen de que en la primera pregunta tuviera alguna deficiencia (me preguntaron cosas jodidas que no estaban en los papers sobre la fauna escandinava (que, sinceramente, no conozco)) parecía que podía superar el handicap del idioma. Luego llegó la inevitable segunda pregunta. Así fue, así de mal. Pero acostumbrado a quejarme siempre y vaticinar mis suspensos, me fue imposible eliminar ese pequeño resquicio de duda que queda... Con un poco de suerte... Puede que quizás... Could be, perhaps, maybe, and if... Y demás basura autocompasiva. Hoy he sabido que, tal y como había previsto, tengo una F.

Sinceramente, si hubiera sido yo el profesor me habría suspendido también, tal y como hice mi examen. Ahora bien, si dos putas preguntas son suficientes para juzgar a alguien, que venga Dios y me lo diga (así aprovecho y le hago un par de preguntas para juzgar lo que está haciendo últimamente).

Ahora opto solo a 25 créditos este semestre... Espero que las cosas se enderecen porque este último mes está desmontándome despacito, despacito. Y duele un huevo.

Etiquetas: ,



Bergen, 07 noviembre 2006

Ordination and Gradient analysis

Ayer lunes comenzé las clases de la asignatura "Ordination and Gradient Analysis". Necesito los 5 créditos ECTS para convalidar matemáticas de cuarto en la Autónoma. Es un curso curioso, son sólo 5 días de clase, de lunes a viernes. Eso sí, 6 horas al día. Así es como me ha ido hasta ahora:

Acostumbrado a levantarme cuando el sol ya estaba bien alto en el cielo, el lunes me fue harto complicado despegar mi sudoroso cuerpo de sábanas y almohada: las 7:45 de la mañana, una auténtica locura. Sin embargo, conseguí desayunar y hacerme la comida sin llegar tarde a clase. El día anterior había estado hasta las 12 de la noche preparándome la clase que iba a dar... completamente dantesco. Es la primera vez que me preparo concienzudamente una clase que aún no he dado. Y no entendía nada.

La asignatura es estadística aplicada a gradientes ambientales y presencia de especies. Son 3 horas de teoría por la mañana y 3 horas de prácticas por la tarde, lo que convierte esta semana en una jodida matada. Me habían avisado de que la asignatura era imposible, que el contenido escapaba a nuestro alcance como Erasmus, etc. Pero más por necesidad que por valentía, estaba matriculado. La depresión del domingo al hacerme unos útiles esquemas de las 100 (sí, 100) transparencias de la primera clase se había convertido en un sentimiento de resignación para con el curso.
El caso es que llegué a clase el lunes para llevarme una gran sorpresa: somos 6 alumnos en clase. Lo primero que pensé es que el curso era una locura, pero en seguida me dí cuenta de que los locos éramos nosotros, los seis degenerados que nos habíamos matriculado. Una francesa, una noruega, un nepalí, una china, un japonés y un español. No hay ni una nacionalidad repe.

El profesor está entrado en kilitos, ronda los 50 y es inglés. Cuando digo inglés me refiero a British de Cambridge exagerado. De ésos que hacen humor Monty Phyton y que no se les entiende al hablar de lo bien que pronuncian. Cuando crees que ya dominas el inglés porque empiezas a entender letras de grupos como Slipknot, At The Drive-in o The Mars Volta, te llega un profesor Inglés y le entiendes menos que a tus amigos de Seattle. Es un bajón.

Tres horas luchando contra variables, estadísticos y paquetes informáticos de no-sé-qué universidad son muchas. En cuanto acabamos, salí escopetado: tenía poco tiempo para hacer la compra cerca de la Uni, comer en la calle y estar como un clavo a las dos en las prácticas.

Las prácticas son muy fáciles, simplemente no entiendes nada. Cuando no entiendes absolutamente de qué cojones están hablando, todo toma una dimensión completamente diferente. Todo eso fue ayer lunes, que fue -en esencia- todo sobre ruedas. El problema ha sido hoy, que no me había dado tiempo a prepararme la clase entera y he dormido 5 horas. Odio luchar contra el sueño en primera fila, sobre todo cuando los párpados pesan tanto que sabes que al día siguiente vas a tener agujetas en los ojos de sujetarlos. Ha sido un infierno.

Así que aquí estoy, intentando que el ataque de ansiedad que no me dejó dormir anoche no vuelva para darme pellizcos esta noche. Aún me quedan las prácticas de hoy, que se perfilan como más de lo mismo.

Sin embargo, frente a todo este terrorífico panorama se contrapone ese profe de Cambridge, que dice que nunca ha suspendido a nadie. El examen son 10 preguntas que tenemos que contestar en casa, por nuestra cuenta y tranquilamente en el plazo de un mes. Y dice que si no las contestamos con humor no nos va a aprobar, que no nos lo tomemos muy en serio.

Etiquetas: ,



Bergen, 02 octubre 2006

Universitas Bergensis: sistema educativo

Universitas BergensisAquí en Noruega las cosas en la Universidad funcionan diferente. No sólo se trata del sistema educativo, sino de la manera en la que se enfoca la enseñanza a nivel universitario en general.

EL CALENDARIO
En primer lugar, el calendario académico es completamente diferente. En Noruega, un año universitario está compuesto por dos semestres, el autumn semester (semestre de otoño) y el spring semester (semestre de primavera). Las matrículas se hacen independientemente para cada semestre, en agosto y enero respectivamente. Al contrario de lo que estoy acostumbrado, no hay demasiados problemas para agenciarse con las asignaturas más interesantes.
Me gusta cómo está organizado el calendario en el sentido que los exámenes para el primer semestre son a primeros de diciembre y los del segundo a finales de mayo. Esto te permite gozar de verdaderas vacaciones en Navidad, sin ese pesado sentimiento de culpabilidad: "debería haber empezado a estudiar ya".

EL SISTEMA EDUCATIVO
Como en casi toda Europa, el Bachelor degree en biología se concede con sólo tres años de estudios. Es decir, en tres añitos ya tienes un papel con el que dar vueltas por ahí. Aunque suena bien, la verdad es que no sirve para nada. Aquí en Noruega un Bachelor no es nadie. Alguien con estudios de FP tiene infinitas posibilidades laborales comparado con un licenciado.
Después, generalmente, se elige un master, que son dos años de alguna especialidad. Una vez consigues el título de Master, puedes acceder al doctorado. En realidad, es igual que en España, porque nosotros podemos acceder al Doctorado sin Master. Siguen siendo cinco años.

LAS CLASES
Las horas lectivas son muchísimas menos, donde va a parar. Acostumbrado a ir a clase de lunes a viernes durante 3 o 4 horas al día, el cambio ha sido radical. Creo que he notado la diferencia no tanto en el hecho de empezar las clases en agosto, sino en el tener clase sólo los lunes y los martes. De vez en cuando tengo alguna práctica en Bioinformática Aplicada, pero generalmente son 6 horas a la semana, 4 el lunes y 2 el martes. El lunes entro a las 12:00 y el martes a las 14:00. Otras asignaturas (en mi caso Alpine ecology y Ordination and gradient analysis) son cursos intensivos durante una semana, es decir, unas 6 horas al día de lunes a viernes. Conceden 5 ECTS credits por cada una.
Aunque suena completamente idílico, la cruda realidad es que tengo que estudiar todos los días, una cosa que no había hecho en mi vida. En cualquier tiempo libre, tengo que aprovechar para preparar un coloquio, leer papers, hacer ejercicios... Es un constante no parar. A eso se le junta la dificultad del idioma, que poco a poco creo que voy solventando.

LOS ESTUDIANTES
Una característica de la beca Erasmus en Noruega, es que, por lo menos en Bergen, las clases están formadas por estudiantes Erasmus. De ahí que las clases sean en inglés y no en noruego. En la asignatura Alpine ecology, por ejemplo, éramos 24 estudiantes, de los cuales sólo 5 eran de aquí. Pasa otro tanto de lo mismo con mis otras asignaturas. En Developmental genetics son sólo dos noruegos de 15 personas en total. Y eso es porque los noruegos no van a la Universidad.
En este país hay mucho dinero: en Noruega hay pozos de petróleo que suministran a media Europa. Eso genera una riqueza asombrosa, de manera que aquí sólo estudian los que quieren aprender. Al contrario que en España, donde hoy en día tener una carrera es casi necesario, aquí con una carrera NO LLEGAS TAN LEJOS COMO CON UNA FP. Estuve hablando con un amigo noruego en Finse sobre este tema; los noruegos que están en la Uni son frikis. Pero frikis que te cagas.
Esto beneficia muchísimo a los estudiantes, que tienen hueco en todas las asignaturas en las que quieren matricularse. Eso es una auténtica gozada. Ha sido como volver al colegio.

LOS MEDIOS
El Estado tiene dinero, eso está claro. Y mucho. Por eso la matrícula aquí cuesta 30 euros cada semestre. Con tarifa plana en cuanto al número de asignaturas de las que quieras matricularte. Algunas asignaturas -generalmente aquellas que requieren de una salida de campo de una semana, por ejemplo- cobran algo, pero siempre menos de lo que cuesta. El déficit que genera la Universidad es enorme. Y eso está de puta madre. Los medios son alucinantes. Tengo una compañera de la Autónoma que está aquí conmigo que se ha matriculado en una asignatura en la que usan microscopio electrónico. Tal cual. Yo me había matriculado también en un principio, pero como me sobraban créditos, al final la cancelé. Ay de mí que gran error. En la Autónoma, un microscopio electrónico es algo que no pueden usar ni los postdocs, joder.

Al final no sé si es mejor o peor, porque los contras del sistema de estudio son muy graves: aquí la gente está terriblemente especializada. Los tres años del Bachelor no sirven para nada, el background de los estudiantes es nulo. Los de ecología no saben lo que es el ADN y los de molecular no han oído hablar de dinámica de poblaciones. Y eso está muy mal.
Me tengo que ir, que empieza mi clase de genética.

Etiquetas:



Bergen, 18 septiembre 2006

Una mañana cualquiera

Por lo visto, este verano ha sido el más cálido desde 1985 en Bergen. Se achaca al cambio climático. Yo a lo mío...

Quizás arrastrado por un sentimiento de culpabilidad totalmente absurdo, anoche decidí madrugar para asistir a un coloquio sobre el establecimiento del eje DV en Drosophila. Digo "decidí" porque era voluntario y, ya se sabe, estas cosas traen problemas.
El caso es que esta mañana me ha despertado el despertador, que se llama así porque lo que se supone que tiene que hacer es despertarte. Como de costumbre, con un desdén matutino completamente comprensible he apretado el resorte para apagarlo y... Sí, me he quedado dormido. No sé por qué motivo he abierto en algún momento los ojos: MIERDA, tarde. Tenía media hora para vestirme, ducharme, desayunar y correr en mi bici hasta el HIB building. Evidentemente, no me daba tiempo a llevar a cabo todas esas cosas, así que he hecho un filtro rápido: vestirme y desayunar es completamente necesario por razones que no alcanzo a comprender; la bici también es útil -por eso de ahorrar tiempo- así que ni me he duchado ni me he peinado. Las pintas que llevaba eran deleznables.
He desayunado leche hervida con cereales y pasas, una masa que si consigues tragarla sin ahogarte, te permite sobrevivir hasta la hora de comer. Eso sí, necesitas medio litro de café para digerir ese desayuno despierto.A pesar de que el ladrillo en el estómago pretendía retrasar mi llegada, he conseguido establecer un nuevo récord personal: 13 minutos FANTOFT-HIB.
He llegado a tiempo, sudando a mares y completamente despeinado. El coloquio ha sido interesante, pero dos horas de participación activa en una charla no son compatibles con las dos horas de clase posteriores: medio litro de café no era suficiente. La última hora de clase ha sido una lucha a muerte contra el sueño, los párpados pesaban kilos y mi brazo izquierdo apenas podía sostener el peso de mi cabeza. "Por lo menos no ronques, Gon" me decía a mi mismo...
Al final todo ha salido bien y me dispongo a echarme la siesta.

Etiquetas: ,



Bergen, 14 septiembre 2006

Un libro

Cuando necesitas una determinada información, puedes recurrir a un libro. Generalmente -si el libro es el adecuado y la información que necesitas no es demasiado concreta- puedes acceder a través de él a los conocimientos que precisas. Además, lo normal es que puedas prever que vas a utilizar un determinado libro varias veces: se puede decir entonces que poseerlo te va a ser de gran utilidad. Sin embargo, para mí hay algo más.

El abrir un libro nuevo y sentir que por esas páginas vírgenes no ha paseado nadie, eso MOLA. Estoy acostumbrado a las bibliotecas, como la mayor parte de los estudiantes. En mi caso, siempre lo he tenido todo en la Biblioteca de Ciencias de la UAM. La diferencia entre hojear un libro tuyo y abrir un libro de la biblioteca radica quizás tan sólo en el hecho de que tu libro te pertenece. Así de vulgar.
Poder contar con esa gran cantidad de conocimiento acumulado y ordenado para tí, con ese entorno tan agradable... mmmm.... Se acabaron los libros áridos en blanco y negro que hacían fshhhh, fshhhh cada vez que pasabas una página. Eso es agua pasada. Ahora las páginas suenan bonito, algo así como cloc, cloc, o a veces tic, tic. Y brillan, vaya que si brillan. Además, los libros nuevos huelen que da gusto.

Así que este hoy me he armado de valor y lo he hecho. ME HE COMPRADO UN LIBRO. Además uno de los caros. Se trata, ni más ni menos, de Principles of Development, de L. Wolpert. Ah, y para celebrarlo, me he echado la siesta.

Etiquetas: ,



Bergen, 11 septiembre 2006

Fotos de Finse


He recibido un email de Dalia, una compañera de la excursión a Finse con las fotos que ha colgado en Photobucket. Por si a alguien le interesa hacer un recorrido por allí sin necesidad de moverse de casa, aquí os dejo el link. Yo salgo en esta, buscando larvas de trichoptera en un pequeño lago (a mi lado está Oliver, de Suiza), en esta tocando la guitarra con Sara (Madrid) y Martina (República Checa), en esta haciendo el idiota y en esta otra tiradísimo.

También hay una foto del grupo, de clase y, cómo no, de la fiesta.

Etiquetas: ,



Bergen, 09 septiembre 2006

Finse: JUEVES

Calcetines Himalaya

Ayer fue nuestra última noche aquí en Finse en este curso de Ecología Alpina. Probablemente, al margen de una agradable salida de campo, el día no revistió demasiado interés. Las clases las impartió un personaje aburrido y completamente carente de carisma. La temática no tuvo para la mayor parte de nosotros ningún interés. No me gustan los pájaros. Habría que esperar hasta la noche para que el jueves cobrara consistencia propia y se proclamara como un Gran Día.

Aparentemente, mi garganta comenzaba a recuperarse. Para celebrarlo, decidimos someternos a una rejuvenecedora sauna; Torstein, por supuesto, se apuntó. Rondarían ya las once de la noche. Tras los 15 minutos de sudor, salimos al campo acompañados únicamente por la toalla y nos metimos en el lago (cuya temperatura ronda generalmente los 10ºC). Aunque no lo parezca, 10 grados son muy pocos para un baño. Y de nuevo, de vuelta a la sauna.
Tras la relajante y amena experiencia, nos reunimos en el salón y abrimos unas cuantas cervezas. La verdad es que entrar en detalles no tiene ningún sentido. Sencillamente, fue una noche increíble. He dormido tres horas, pues he tenido que levantarme a las 8:00 para asistir a las clases. No me he quedado dormido (todavía) en clase aunque de todas formas no me daría mucha vergüenza porque nuestro profesor Torstein ya lo ha hecho en la última fila del aula mientras daba la clase un profesor del a universidad de Oslo. Huelga decir que Torstein estuvo con nosotros hasta las cinco de la mañana, con sus 60 tacos. Ya comenté que era un héroe.

Etiquetas: ,



Bergen, 07 septiembre 2006

Finse: MIÉRCOLES


Lo más sobresaliente de ayer fue, sin duda, la caminata de cinco horas al glaciar. El glaciar tiene nombre propio, Hardangerjøkulen; se asoma entre dos montañas y sigilosamente se retira, a la espera de que el invierno llegue.

Armado con mis botas y abrigado como si mi viaje fuese a Siberia, emprendí el camino hacia el glaciar con mis compañeros y con el que ya se había empezado a convertir en un superhéroe para nosotros: el profesor.
Lo que al principio parecía simplemente un camino más o menos largo, se fue convirtiendo en una auténtica odisea. La tundra es, básicamente, terrenos encharcados y tapetes de líquenes y musgos. Cuando te acercas al pie de las montañas, surgen enormes piedras amontonadas una encima de la otra, de manera que el caminar a su través se hace extremadamente arduo. Cerca del glaciar el agua que se descongela forma lagos y riachuelos. El peligro de caminar por los barrizales es que en algunas zonas puedes llegar a hundirte hasta la cintura. Excluyendo alguna que otra anécdota (el profesor ayudante que viene con nosotros tuvo que rodar para salir del barro), en general los problemas no llegarían hasta el momento de cruzar el río que sale de Hardangerjøkulen. Algunos conseguimos cruzar sus tres brazos saltando, pero fuimos los menos. La gente en general no se atrevía a saltar o no llegaba al otro lado. Prácticamente la totalidad de mis compañeros estaba empapada hasta las rodillas, con las botas completamente rellenas de agua. Todo esto, claro, a pocos grados centígrados sobre cero. La gran imagen de esta apoteósica excursión la protagonizó Torstein, una máquina de 90 kilogramos de peso y casi 60 años a sus espaldas.
Tomó su gran mochila blanca con ambas manos y la lanzó al otro lado del río, donde un alumno la cogió en el aire. La lluvia moteaba el río de cenefas circulares y el viento nos obligaba a entrecerrar los ojos y apretar el cuello al pecho. Torstein cogió carrerilla suficiente y comenzó a correr en dirección al río. Pude notar cómo con cada pisada contra el barro toda la montaña temblaba. Tengo la imagen grabada en mi mente a cámara lenta: descubrió su pelo cobrizo quitándose el gorro de lana sin dejar de correr. Un paso en falso en su carrera le hizo perder ligeramente el equilibrio, de modo que su salto no sólo no alcanzaría el otro lado, sino que a penas pasaría de la mitad del curso de agua. Cayó con los dos pies al mismo tiempo, levantando una cortina de agua a su alrededor. Estalló en una carcajada y dio media vuelta: ahora ya estaba completamente empapado. Agarró a una compañera que no se decidía a cruzar y la tomó en brazos, cruzando el río a pie. Si hubiese podido tomar una fotografía de tan apoteósica escena sería feliz el resto de mi vida, puesto que ése es el único modo de que el mundo pueda entender a qué me refiero. Una vez concluida su heroica hazaña, tomó asiento al otro lado del río, se quitó las botas y escurrió los calcetines bajo la lluvia y nuestra mirada de admiración.


En la foto, la clase en la que he escrito este post. Se observa mi portátil, una compañera exponiendo un trabajo y el vaso de vino a el que invita Torstein cuando hay exposiciones por nuestra parte

Etiquetas: ,



Bergen, 06 septiembre 2006

Finse: MARTES



Es muy peculiar el modo de estudio que aquí se lleva a cabo. Las clases a las que asistimos en esta especie de Gran Hermano que es el Centro de Investigación de Ecología Alpina de Finse son todas magistrales: un especialista habla sobre algún tema relacionado con la ecología alpina. Muchas de esas clases son extremadamente especializadas. Por ese motivo algunas clases pueden resultarte poco atractivas y otras, por el contrario, extremadamente interesantes.

Ayer martes fue día de encierro; no sufrimos las lluvias ni el frío, pues fue un día de relajación. Dimos cuatro clases, dos de las cuales me parecieron extremadamente interesantes: el estudio genético de algunas plantas vasculares en diferentes partes del planeta permiten describir cómo fue la descongelación en el norte del planeta cuando acabó la última era glaciar. Los estudios comparativos de las mismas especies en distintas zonas permite identificar híbridos alopoliploides y demás aberraciones genéticas, de modo que es posible establecer filogenias y, dependiendo de las zonas en las que se ecuentren dichas plantas, a trevés, supongo, de un trabajo infernal, es posible extrapolar el movimiento de descongelación de los glaciares.
Además, tuve que exponer oralmente un trabajo que llevamos a cabo tres compañeros y yo sobre el efecto de la luz UV-B en el movimiento vertical del zooplancton. Sí, en inglés. No salió nada mal. Y después, un poquito de sauna mixta.
Si no fuera por mis males de garganta, sería feliz aquí mucho tiempo, un lugar donde das clase y bebes té sin parar.

Etiquetas: ,



Bergen, 05 septiembre 2006

Finse: LUNES

Tras una noche marcada por el dolor de garganta, los nervios y un edredón cuyos pliegues barrocos no se decidían a envolverme, el despertador nos puso en pie a eso de las 7:30 de la mañana.

Desayuno abundante para la primera excursión de la semana. A pesar de mi malestar, me armé de valor y salí al campo acompañado por todas las prendas que pude ponerme. El paseo de 3 horas fue una auténtica maravilla. Todo lo que el día anterior me parecía un páramo yermo frío e inhospito, ahora se me desvelaba como algo completamente nuevo. El caminar sobre un tapete de musgos y líquenes, sin apenas hierba ni mucho menos arbustos, comiendo blueberries -que aquí crecen por doquier- todo a espaldas de un glaciar, se hace completamente onírico. Al menos para mí. Otras pequeñas cosas, quizás menos románticas, como los excrementos de lemming, no dejan de ser algo maravilloso si las encuentras por primera vez. En la foto se puede ver el glaciar al fondo.
Tras la ducha que siguió a nuestro regreso, un profesor -probablemente una de las personas más frikis del planeta- nos dió unas clases sobre zooplankton de agua dulce y su relación con los rayos UV-B. La noche no dió para tanto como la anterior, pero bueno, sólo pensar en la sauna que encenderemos mañana me tranquiliza y justifica el haberme metido en la cama tan pronto.

Etiquetas: ,



Finse: DOMINGO

Domingo, llegando a Finse

El paisaje aquí en Finse es desolador. La luz lánguida y silenciosa se transforma en una imagen de postal donde el lamento del viento al acariciar la hierba arranca lágrimas al atardecer. Los árboles no crecen aquí, ni si quiera un tímido arbusto se decide a hacerle compañía a la sombra. La luz es siempre ténue, aún no he conseguido ver el azul del cielo desde que estoy aquí.

Al margen de las vistas apocalípticas que ofrece el paisaje de tundra que aquí nos rodea, la noche del domingo fue increíble. Para cenar, cada uno de los estudiantes trajimos un plato típico denuestro país, de modo que fue un festín de sabores y alegría. Tras la copiosa cena, nos sentamos en el salón del sitio donde estamos alojados a cantar canciones famosas -y no tan famosas- junto al que se ha convertido en todo un ídolo para mí, el profesor de Alpine Ecology. Es completamente indescriptible el buen rollo qu se respiraba esa noche.

Etiquetas: ,



Bergen, 31 agosto 2006

Alpine ecology: overview

Hoy ha sido la clase de orientación para la asignatura "Alpine ecology". Me empezaba a acostumbrar a tener sólo dos días de clase a la semana -lunes y martes-, y he tenido que romper hoy miércoles mi racha. El caso es que me he llevado una gran sorpresa en la reunión esta tarde.

La asignatura "Alpine Ecology" es, en esencia, una salida de campo que vale 5 ECTS. Sí, de lunes a viernes encerrado en un centro de investigación rodeado de estudiantes de erasmus y cobrando un crédito ECTS por día. Esa es la primera sorpresa. En realidad no es exactamente así, pues tienes que hacer un exámen a finales de octubre. De todas formas sigue siendo impensable. Es una gozada.
La reunión era, básicamente, para concretar algunas cosas y confirmar que todos los alumnos que se habían apuntado al curso iban, al final, a llevarlo a cabo. Lo primero que me ha llamado la atención al entrar en la clase, ha sido el aspecto que mostraba ésta: en lugar de sillas, sillones; en lugar de pupitres, una mesa baja. Todo estaba decorado en plan hippie, con fotos de animales y con cositas colgadas. Había una tostadora y un cacho de pan encima de una estantería.
De improviso, un hombre rubio con barba tupida y piel curtida por el frío, de unos cuarenta o cincuenta años, ha entrado en la extraña habiatación, en la que muchos alumnos habíamos tomado ya asiento. El pelo le brillaba con unos reflejos realmente curiosos; la barba, por otra parte, iluminaba su camiseta desgastada con su color cobrizo, casi pelirrojo. Las arrugas de la piel parecían tener registrado cuánto tiempo había pasado bajo la nieve en total durante toda su vida. Su barriga le acusaba, al menos en apariencia, de un discreto pero sincero amor a la cerveza.
Al entrar por la puerta ha saludado inmediatamente en un tono informal a todos los que estábamos allí reunidos. Al sentarse, mientras nos escrutaba con sus ojos claros entrecerrados, como protegidos del aire, me he percatado definitivamente: era pariente cercano de Papá Nöel.
Nöel nos ha ido explicando más o menos en qué va a consistir el viaje y nos ha entregado unas hojas a cada uno de nosotros con los materiales necesarios: la ropa y demás. La lista titulada "What else to bring?" merece ser transcrita a continuación:
  • Alarm clock (to get you up in the morning)
  • Beverages for the evenings (beer, wine, soft drinks)
  • Snacks or sweets if you like
  • Music cd's
Por supuesto, ha añadido algunas otras cosas a título de recomendación oralmente. He tomado nota de alguna de ellas:
  • Comida típica de nuestro país (para la fiesta del primer día)
  • Toalla para la sauna mixta (si os da vergüenza sentaos desnudos)
Como se puede apreciar a la legua, la reunión con el profesor ha sido una risa.
La excursión consiste básicamente en cinco días dando paseos por el campo con expertos y charlas en el centro donde nos hospedamos (Alpine research center Finse). Los cursillos dentro del complejo son los siguientes, y están impartidos por ocho profesores diferentes:
  • Grazing induced plant defense
  • Zooplancton in alpine ponds and lakes
  • Colonization after the last ice age
  • The Tatra National Park in Poland
  • Moss mites in the glacier foreland at Hardangerjokulen
  • Effect of grazing on lichens
  • Artic fox
  • Shore birds
  • Insect adaptation to life in the high alpine
  • Succession in micro arthropods
  • Two insect life-strategy adaptationes to alpine climate
Estas charlas/cursillos son de una o dos horas como máximo. A parte, por supuesto, tenemos salidas de campo todos los días para hacer muestreos y tal.
Pero lo mejor de todo, a parte de la fiesta que va a haber allí, es que hay un lago al lado en el que nos podemos bañar (aunque sólo a partir del miércoles, que primero hay que tomar unas muestras y no estaría bien remover el agua antes). Ah, quien lo desee puede salir a pescar en barquita por el lago.
Todo suena genial. Incluso el precio, 900 NOK, me parece aceptable para cinco días de todo incluído. A propósito, los vegetarianos tenemos comida para nosotros: el profesor ha preguntado si alguien no quería comer carne que lo dijera, que no había problema. Tiene gracia.
Así que este domingo por la noche salgo de caza. Una semana rodeado de frikis me aguarda. Me llevaré el ordenador porque, como era de esperar, además de sauna tenemos banda ancha en wireless... así que os mantendré informados desde el Apine Research Center de Finse.

Etiquetas: ,



Bergen, 22 agosto 2006

El aroma a madera húmeda


Una habitación puede ser un mundo. Un lugar que cada uno construye a su medida, acorde con aquello que le sucede, con lo que piensa, con lo que quiere ser. La realidad se confunde muchas veces cuando no hay tiempo suficiente para asimilar las cosas o entender a la gente: resulta muy complicado ver las cosas desde arriba cuando no puedes subir las escaleras.

Convertir una simple habitación en tu mundo no es una decisión que se puede aparcar para reflexionar sobre ella más tarde, porque la habitación sigue ahí, crece y te acompaña. Sólo puedes elegir si convertirla en tu vida o dejarla de lado: puedes conseguir que todo entre y aún sobre hueco para otro corazoncito o convertir sus dimensiones en la décima parte de un granito de arena.
La elección más difícil a la hora de decorar una habitación es la de optar por gente o, por el contrario, permitir que entren sólo personas. Al menos en mi caso, es éste y no otro el conflicto que se desata en mis adentros. Y hoy he optado por personas. He conseguido, con muchísimo esfuerzo, mirar a los ojos, hablar de nimiedades y reír por nada, esas cosas que se hacen con las personas importantes.
Cuando era pequeño, me encantaba entrar al garaje de mi casa del pueblo, porque en la humedad del aire se podía percibir un olor a madera que yo, de algún modo, identificaba -e identifico- con el de mi hogar. Quizás por eso algunas personas dejan ese rastro tras de sí, un aroma que invita a llorar de alegría por estar vivo aquí y ahora. Y me sorprendo a mí mismo intentando conservar ese olor a madera húmeda en un frasquito de conservas; guardarlo en el cajón de la mesilla, bajo llave, para destaparlo cada noche y dormir con el recuerdo de que siempre hay personas que huelen a garaje. Siempre hay personas que te hacen sentir como en casa, aunque estés tan lejos y, a veces, tan solo.

Etiquetas: ,